El viernes 14 de agosto se realizó en Avellaneda-Lanús un encuentro que reunió a dirigentes, militantes y referentes de distintas comunidades, agrupaciones e instituciones de la Iglesia Católica, en torno a la memoria de los mártires riojanos y a los desafíos que plantea hoy el Evangelio frente a la realidad de nuestro país.
El encuentro fue organizado por el Área Sectores de Acción Católica, a cargo de Marcelo Ríos, y la Vicaría de la Solidaridad, contó con la participación de representantes de Acción Católica, Juventud Obrera Católica (JOC), Movimiento Políticos por la Unidad (MPPU), junto con integrantes de otras experiencias eclesiales, sociales y políticas.
La charla abierta estuvo a cargo de Juano Torreiro, director de Culto de la Provincia de Buenos Aires, y Matías Mattalini, copresidente del Movimiento Políticos por la Unidad, quienes compartieron reflexiones en torno al compromiso cristiano, la realidad social y política y la construcción del bien común.
También estuvieron presentes el Padre Luis Dominguez, asesor de la Juventud Obrera Católica (JOC), y Paula Bande, presidenta de Acción Católica Diocesana, junto a dirigentes y referentes de distintas comunidades.
La jornada se desarrolló en un profundo clima de diálogo, fraternidad, escucha y respeto por la diversidad de experiencias y miradas, reconociendo que es posible recorrer caminos diferentes y, al mismo tiempo, encontrarse desde aquello que une: el Evangelio, la dignidad de cada persona y el compromiso con el bien común.
Uno de los ejes centrales fue la memoria y el testimonio de los mártires riojanos —Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera—, cuya vida y entrega continúan interpelando a los cristianos de nuestro tiempo.
A partir de su testimonio, los participantes reflexionaron sobre el significado actual de la fraternidad, la dignidad humana, la justicia social y el bien común, procurando discernir desde el Evangelio los desafíos que atraviesan hoy nuestra sociedad.
El encuentro permitió también recuperar un espacio de diálogo entre personas provenientes de distintas experiencias eclesiales, sociales y políticas, algunas de las cuales han atravesado dificultades para encontrar un lugar de participación y pertenencia dentro de la Iglesia.
En ese sentido, la jornada buscó ser un espacio de acogida, escucha y reconstrucción de vínculos, desde la convicción de que la diversidad no tiene por qué ser motivo de división cuando existe una voluntad común de búsqueda y de servicio.
Más que alcanzar una posición común sobre todas las cuestiones, el encuentro tuvo como propósito recuperar la capacidad de escucharse, reconocerse hermanos y caminar juntos aun en la diversidad.
La memoria de los mártires riojanos quedó así vinculada no solamente al recuerdo de quienes dieron su vida por el Evangelio, sino también al compromiso de quienes hoy buscan continuar ese camino desde sus propias realidades.
La jornada concluyó con el deseo compartido de continuar encontrándose y profundizando este espacio de diálogo, memoria, espiritualidad y compromiso, convencidos de que la fraternidad y la búsqueda del bien común siguen siendo caminos necesarios para una Iglesia cercana a su pueblo y para una sociedad que necesita reconstruir vínculos y esperanza.
“La unidad no significa pensar todos igual. Significa reconocernos hermanos y caminar juntos.”

